El Thomas
Conociendo mi vena alcoholico-cervecera no podía faltar el Thomas. Hablamos de un localcillo situado en Rufino Blanco nº 8, detrás de los bomberos de Manuel Becerra, con un surtido de cervezas del mundo que ole y ole los caracoles. Tiene una carta mu surtidita, y lo mejor, salvo raras ocasiones no falta al menú, tiene lo que promete. Bélgica manda, como no puede ser de otra manera, con al menos 3 de las 6 abadías trapenses oficiales, Chimay, Rochefort y Wefstmalle en todas sus versiones. Tambien tenemos Grinbergen de todos los colores y amplia gama del resto en dobles y triples (mu bien abastecio vamos). No faltan rubias de caracter como Satan, y Judas antes o despues se cuela en mi eleccion. Para el trigo, gasta una tal Schneisser de grifo que está mú pero que mú wena, por supuesto el monje Francisco tambien está presente. Para cerveza negra Strong Bow, de grifo también, muxo mejor que la Guiness que sacan fuera de la Isla Esmeralda. Completan el compendio con rarezas como sabores a plátano,cereza, y demás lindezas para nenas afrutadas con encanto, y con botas y artilugios coperos para el cereal liquido. Pa completar esta informaçao le preguntas a Thomas - encarnación de Mario Bros en la tierra- y te servirá bien y con labia. Tabernero de enjundia, charlatán y algo fachilla, te guiara por los caminos del liquido elemento.
El local es pequeñito y como no apures no coges sitio. Unas 5 mesas de a cuatro y una de 6, más la barra y 2 aspirinas de silla alta. Bullicioso como corresponde a una cervezería, el tono de la conversación sube con cada ronda (aqui no se toman cañas). Los precios no son baratos, así que calcula unos 5 pavos por espumosa, aunque si rebuscas entre las birras pué subir. La manduka anda entre Extremadura (Jamón y torta Casar del güeno, que el pollo es oriundo), Bélgica (mejillones con salsas) y Alemania (salxixas, que sabemos de buena tinta, son de la Mantequería Alemana) en forma de raciones a secas, tostas o cazuelas, y algo subidas de precio, pero cederás a ellas si no has cenado previamente en casa.
Pa mi gusto es una de las cervezerías que no engañan, y su carta es bastante amplia. La familia de Thomas-aquí todo queda en familia, desde la cocina a la barra- comanda un local que no defrauda, como demuestra el que siempre esté medio lleno o lleno del tó, aunque en precio se le sube el bigote al parral en un pavete por consumicion aprox, lo que al menos a mí, no me permite hacerme habitual. La edad media se acerca a los 40 aunque te encuentras de todo y si la charleta se anima (a partir de la 2ª seguro que lo hace) te olvidas del percal. Altamente recomendable a primeros de mes, cuando el riñón está bien cubierto, pero no olvides que hablamos de una cervezería de verdad, con zumos fuertes, así que mejor acabar aquí tu ruta de cañas, una Mahou después de esto te sabrá a flojeras, y de Cruzchirri y de JuanMiguel mejor ni hablamos.